Educar para el pensamiento no es una tarea fácil, es compleja, requiere mucho trabajo y disposición. Demanda salirse de ciertos mapas mentales que la educación ha configurado con respecto de las potencialidades de sus estudiantes y estudiantes. En el sentido que no debemos limitar el desarrollo de la actividad reflexiva de alumnos y alumnos, para así lograr integrar transversalmente en la educación el desarrollo del pensamiento.
En las últimas décadas, la pedagogía se ha nutrido de aportes de la psicología, la epistemología, la ética, la sociología, entre otras ciencias, en tal sentido, han surgido propuestas de aprendizaje, inspiradas en algunos casos, en los planteamientos de la teoría psicogenética de Jean Piaget. Tal es el caso de la propuesta de Novak (Mapas conceptuales), y Ausubel (Aprendizaje significativo).
Igualmente se proponen innumerables técnicas y estrategias para el desarrollo del pensamiento que se constiuye en poderosas herramientas para trabajar en el aula, entra las cuales se destacan el mapa conceptual, el ensayo, la lectura comprensiva, o las que propone Edwar De Bono, entre otros.
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