
Dentro del que hacer educativo, la lectura compresiva es la herramienta principal del educador, para llegar al dominio y buen manejo de ella y, de esto depende, en gran medida su éxito profesional y personal.
El buen lector domina a la perfección los distintos tipos de lectura las cuales se hacen en función de los objetivos propuestos al abordar el tema objeto de estudio. De acuerdo con esto, encontramos diferentes tipos de lectura como los siguientes: global, selectiva, critica, reflexiva y
lectura compresiva.
Lectura Global: es aquella que toma contacto con los contenidos fundamentales del texto sin llegar a los detalles, con el fin de formarse una idea general y clara. Se desarrolla a través de preguntas casi siempre.
Lectura Selectiva: es una lectura en donde solo se busca información de interés para el lector y se prescinde del resto del contexto.
Lectura Crítica: es aquella en el cual confrontamos nuestras ideas ya formadas con lo que el autor quiere comunicar, requiere de tiempo y reposo.
Lectura Reflexiva: constituye un grado más elevado abstracción. En la lectura del pensador, del filósofo, del hombre profundo y requiere de más tiempo que ningún otro tipo de lectura.
Lectura Compresiva: se inicia con una lectura global y se manifiesta cuando el lector ha entendido o se ha apropiado en su totalidad el material leído. Si bien hay textos de fácil compresión, también, encontramos textos con un alto grado de dificultad en donde necesitamos persistencia y sagacidad para apropiarnos de su contenido.
Cuando leemos buscamos hacer contacto en el pensamiento del escritor, profundizar en sus mensajes, analizarlos y valorarlos.
En la lectura podemos ubicar diferentes niveles de compresión: cero, literal, profundo, critico y literario.
Nivel Cero: no hay compresión alguna del mensaje, solo se identifican, letras y palabras.
Nivel Literal: también conocida como memorístico, hay una compresión superficial del mensaje, no se profundizan ni se dominan las ideas básicas.
Nivel Profundo: se capta y domina en su plenitud el mensaje del autor sin trascenderlo a otros contextos.
Nivel Critico: el lector distingue con claridad hechos, opiniones, injerencias y conclusiones claves en el mensaje del escritor; se apropia de su contenido y trasciende con él a otro contexto.
Nivel Literario: no busca profundizar el contenido sino descubrir la belleza del lenguaje, la calidad del estilo y riqueza expresiva. Se emplea en géneros doctrinales, satíricos o de humor.
Frente a estos niveles el ideal es identificar en cual de ellos no encontramos; en que defectos estamos incurriendo y mejorarlo. La dispersión mental, la inconstancia, la pasividad, el hipercriticismo, la actitud dubitativa son algunos de los defectos que comete el individuo en su práctica lectora.
Dispersión mental: No se centra la atención, se interrumpe la lectura con preocupaciones. Ideas ajenas, perdiéndose el sentido del contenido. Se desliza la vista y no se capta el mensaje.
Inconstancia: la lectura es una actividad de rutina diaria, de practica constante y su aporte al aprendizaje es insustituible; por lo tanto quien no posee estos características se considera de el tipo inconstante.
Pasividad: un buen lector tiene mente activa y despierta para leer, extractar, subrayar, esquematizar contrasta y preguntarse sobre lo leído, si se es muy pasivo, tendrá entonces, la necesidad de releer, de dedicar más tiempo de lo debido para comprensión del texto.
Hipercriticismo: es todo lo contrario a la pasividad e imposibilita profundizar en los contenidos de forma absolutamente imparcial, pues no avanza mayormente en la lectura por contraponerse a las ideas del autor.
Actitud dubitativa: es cuando en la lectura aparecen datos alusiones y cuestiones cuyo sentido se nos escapa. Al no esclarecerlo quedamos en la duda que es igual a bloquear el proceso de aprendizaje.
Francisco Bacon hace más de tres siglos dijo: "Hay libros que deben saborearse, otros que deben tragarse y unos pocos masticarse y digerirse" . Esto quiere decir que de acuerdo al interés en el tema a estudiar así debe ser la técnica a utilizar; es decir, si lo que se necesita es formarse una idea general es suficiente ojear ligera y rápidamente el libro ("Tragar"). Si lo que se pretende es obtener un conocimiento completo, sistemático y detallado se debe emplear una lectura de estudio detenido y profundo con atención y concentración ("Masticar y Digerir").
Ahora bien, todo libro tiene un plan de presentación en el cual su escritor lo ha desarrollado, la clave esta en descubrir cual es ese plan. Podrá empezar utilizando la lectura global facilitando la velocidad y compresión de lo leído de 5 a 10 minutos ojeando pagina por pagina, títulos y subtítulos del texto a leer. Al abordar la lectura detallada se lee el primer párrafo y el ultimo logrando así, un sumario de lo que el escritor ha dicho.