Pensamiento científico
Por pensamiento
se entiende todo aquello que es traído a la existencia a través de la actividad
intelectual. Por ello, puede decirse que el pensamiento es un producto de la
mente, producto de actividades racionales del intelecto o abstracciones de la
imaginación. Pero pensar bien significa hacerlo
eficazmente, pensar con el fin expreso de hacer realidad un objetivo específico.
Algunos autores (Nickerson, Perkins y Smith, 1994) le consideran un sinónimo de
reflexionar, ponderar, razonar o deliberar.
Es
así que pensar es una actividad mental inherente al ser humano, que por sus
variaciones y niveles van desde lo superficial hasta lo profundo, desde lo
cotidiano hasta lo científico. Estas formas de pensamiento no se oponen, sino
se complementan, aunque hay que aclarar que si bien la ciencia no parte de
cero, ésta no es una prolongación de lo cotidiano, de hecho, la ciencia surge
cuando el pensamiento cotidiano ya no resuelve los problemas que se le plantean
al ser humano y, en ese sentido, al buscar resolverlos entra en el terreno del
pensamiento científico (Lee Santos, 2008).
Ahora bien, para que el pensamiento pueda llamarse científico, debe ser:
o
Racional:
en cuanto parte de principios y leyes científicas.
o
Objetivo:
en la medida que se toman los hechos tal y como se presenta en la realidad.
o
Sistemático:
el conocimiento es ordenado y jerarquizado.
o
Factico:
los fenómenos que se analizan están dados en la realidad.
o
Preciso:
evita las vaguedades.
o
Simbólico:
para poder ser explicado de mejor forma.
o
Verificable:
es objeto de la observación y la experimentación.
o
Predictivo:
desde el presente se puede ir al pasado o al futuro.
o
Abierto:
está en permanente evolución.
o
Útil:
contribuye a la mejora de la sociedad.
Nespor (1987) en
su intento por diferencias las creencias del conocimiento, afirma que las primeras se
encuentran junto al material procedente de la experiencia y la transmisión
cultural. Las creencias se afianzan en acontecimientos del pasado y modelan la
concepción de los hechos futuros. Por tanto estas ejercen en los sujetos una
mayor influencia que los conocimientos al momento de determinar cómo definir
las tareas y problemas y son importantes indicadores de comportamiento.
Muchas
creencias de los docentes sobre lo científico se convierten en obstáculos
epistemológicos. Estas concepciones son,
en general, un constructo difícil de operacionalizar (Pajares, 1992). Muchos
autores coinciden en señalar que estas creencias se forman tempranamente, que tienden
a permanecer aun ante fuertes contradicciones lógicas y crean un filtro a
través del cual los fenómenos son interpretados y la información es procesada
(Pajares, 1992; Tobin y McRobbie, 1997).
La revisión de
antecedentes sobre investigaciones dirigidas a evaluar las creencias de los docentes
sobre la ciencia y la investigación científica señala que estas creencias se
van configurando en la formación inicial, la educación continuada y la
experiencia profesional; que la comprensión que los docentes tienen de la
naturaleza de la ciencia guarda alguna relación con la de sus estudiantes y la
imagen que éstos adquieren de la ciencia y los científicos, y que sus
concepciones sobre el tema influyen significativamente en su forma de enseñar
ciencias y en las decisiones que toman en el aula (Acevedo y Acevedo, 2008), de
ello se puede inferir que las creencias
epistemológicas juegan un papel fundamental en la interpretación y el control
del conocimiento que hace el docente, de ahí la importancia de ponerlas de
manifiesto.
Estas
concepciones de los docentes sobre la ciencia se forman, generalmente de manera
implícita, a partir de sus propias experiencias de aprendizaje escolar y
universitario, lo que se refuerza por las imágenes estereotipadas, míticas e
interesadas de la ciencia y los científicos que con frecuencia se transmiten en
los textos y materiales curriculares (Meichtry, 1993 citado por Hodson, 1994).
A continuación se presentan algunos hallazgos de investigaciones relacionadas con las creencias de los docentes sobre la ciencia y la investigación científica:
o La ciencia es un proceso de exploración y recolección de datos que lleva al descubrimiento de las verdades sobre la naturaleza.
o
El
conocimiento científico siempre va a ser el mismo, este no cambia, sólo se
tienen avances en la tecnología.
La
iniciación del pensamiento científico es una necesidad de primer orden, para
ello es preciso comenzar a cambiar las ideas y creencias sobre la enseñanza de
la ciencia en la educación, no sólo universitaria, sino la secundaria, y, por
qué no, la primaria.
La creencias de los docente se constituyen muchas
veces en obstáculos al pensamiento científico, de ahí que enseñar y aprender la
ciencia requiere una cierta ‘vigilancia epistemológica’ que impida que los
actos epistémicos de quien se forma, sean conducidos por enfoques que
simplifiquen y tergiversen la naturaleza real de la praxis científica.
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